La falta de oxígeno es la causante de los malos olores en diferentes ambientes o lugares confinados, dentro de los cuales identificamos los pozos sépticos, plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR), trampas de grasa, servicios higiénicos, entre otros; una solución eficaz a este problema es la utilización de un generador de ozono.
El empleo del ozono se ha convertido en una forma sencilla y barata de tratar olores indeseados y difíciles de controlar en zonas urbanas, dentro de hoteles, hospitales, casinos, restaurantes, centros de estudio, etc.
La acumulación de materia orgánica provoca un gran cúmulo de gases como son el metano, el monóxido y el dióxido de carbono, y una gran escasez de oxígeno. Esta falta de oxígeno es la causante del mal olor.
El ozono es el gas con mayor poder desinfectante del mundo, por lo que es el complemento ideal para el tratamiento a estos malos olores. Al actuar, el ozono libera oxígeno, eliminando cualquier tipo de microorganismo, virus, bacterias y agentes patógenos existentes, los cuales son los provocadores de los malos olores.
Hay que destacar que el ozono no cubre el olor, lo elimina directamente, al acabar los componentes que lo originan, previniendo su aparición. El ozono no deja residuos químicos ni tóxicos, por lo que es totalmente respetuoso con el medio ambiente, a diferencia de otros químicos.
El ozono en los lugares citados anteriormente es la solución más ecológica y eficaz a los malos olores.




